miércoles 18 de noviembre de 2009

Para el lobo Julián

Y que se entere Toronto, es Popocho y no "Pochocho"...


martes 17 de noviembre de 2009

Aunque...

Qué le voy a hacer. Gracias a Dios lo lúdico siempre acaba ganando terreno y a mí los bajones me duran más bien poco. Sandunguera que es una.
Le dedico este apunte, muy en especial, a mi querida Abutrí, que pa sandunguera, ella.

lunes 16 de noviembre de 2009

Tonta

Esta tarde estoy tonta. Y triste. Y no salgo de casa para olvidarme de lo tonta y triste que estoy. Así que lo único que me da un poco de consuelo en esta tarde tan tonta y triste es escuchar una canción tonta y con cierto aire triste como esta...


domingo 4 de octubre de 2009

Nuevas Aventuras


No hay nada como las improvisaciones, las cosas inesperadas. Sobre todo, las que una no espera de sí misma. Si alguien me hubiera dicho dónde iba a acabar después de un día de barbacoa, no me lo hubiera creído. Y no, esta vez la cosa no tiene que ver con un hombre ni una nueva experiencia erótico festiva. Sino con... 22 hombres. Y una pelota. Para todo hay una primera vez en la vida y yo ese día tuve dos: Mi primera vez en el Camp Nou y mi primera vez en un partido del Barça. ¡Chispas!


El Camp Nou no lo había visitado yo ni para ir a ver un megaconcierto y al Barça solo lo había visto en la tele. Aparte de eso, mi único contacto con el mundo culé se limitaba a una vez que me estrellé contra Guardiola, literalmente, en un centro de ocio, hace ya unos cuantos añitos y cuando él era todavía jugador y una auténtica estrella.


¿Y qué impresiones saqué yo de aquel día?


- Que el Camp Nou es muy verde.


- Que huele a bocata de atún o de tortilla de patatas.


- Que sin un locutor comentando las jugadas tenía una extraña sensación de soledad entre la masa, solo perturbada por un señor que no dejaba de increpar a Sergio Busquets.


- Que Puyol se mueve mucho y desde donde yo estaba, se le reconocía por la melena.


- Que al principio me decepcioné un poco porque no estaba Piqué. Con este sí que me di cuenta de que no estaba porque es muy alto y rubio (como la cerveza) y en el campo no había nadie con esas características, (Ibrahimovic es alto pero no rubio, como la cerveza negra). Al final el bigardo salió en la segunda parte y fui feliz.


- Por otra parte, me llevé una agradable sorpresa con la persona que me invitó. Los dos somos igual de tímidos y aunque creo que existe simpatía mutua, nos cuesta un poco hablar cuando de repente nos hemos encontrado a solas. Pues nada de eso. Ver el partido con él fue fantástico, porque tiene un maravilloso sentido del humor y el partido, que resultó ser muy aburrido, con sus explicaciones fue mucho mejor.


Ala, ya está, ya he escrito algo. A ver si así dejáis de reñirme un rato...

miércoles 29 de julio de 2009

Haraganeando


Y en fin, ha arribat l,hora dels adéus…

Es mi última tarde en Paris y no estoy haciendo nada. Pero por esta vez, no me siento culpable, porque en todo este mes no he parado ni un minuto. Cada vez que no sabía qué hacer, no tardaba ni cinco minutos en obligarme a encontrar algo y ponerme en marcha. Solo tenía un mes y no me podía permitir el lujo de perder un instante. Un día en Paris ha sido como una semana entera en Barcelona y tengo la sensación, a pesar de lo deprisa que ha pasado el tiempo, de que no hace un mes sino un año que estoy aquí.

Ahora espero una llamada que no sé si se producirá y tampoco me importa demasiado. Saldré un rato de todos modos, a cenar algo o a tomarme una copa. Lo bueno (o lo malo, según se mire) de esta ciudad es que estar solo no es ningún estigma. Hay un montón de gente así y no es raro encontrarla en las terrazas acompañados únicamente de su cerveza y un libro. También hay mucho solitario que se ha ido totalmente de la bola, pero creo que eso es normal en las grandes ciudades. Es fácil perderse en la multitud.

No sé qué más añadir, quisiera ser muy trascendental en este momento, pero es imposible, porque si hay algo que no he sido durante todo este tiempo es trascendental. Desde el primer día comprendí que no tenia tiempo para eso. Y aun siendo consciente de que estoy de vacaciones y por lo tanto en un auténtico globo, tengo la respuesta a la pregunta que le hice a Paris en mi primer texto: Et toi, Paris, tu m’aimes?

Pues creo que si, no sé como definirlo, pero Paris me envuelve y me hace sentir muy… mujer, muy attirant. En la vida me han mirado tanto ni del modo en que me miran aquí…

Asi que, con todo el dolor de mi corazón, me despido de ti, Paris, pero como bien sabes, todas las historias de amor acaban en un momento u otro. Y la nuestra es la mejor historia de amor que yo haya tenido en mi vida. Je t’aime, ouiii, je t’aimeee, dudududu dudu dudu dudu du du…

domingo 19 de julio de 2009

Momentos “Ser”


No, estos momentos no son en los que me paro a planchar mientras escucho la famosa cadena de radio. Para nada. Según mi amigo Martín, a mi, no me hace falta hacer nada para resultar cómica, solo tengo que “ser”. Y en fin, tenia que ocurrir algún día y el momento llegó el 16 de julio. Me caí. Espectacularmente. Creo que es el tercer o cuarto “accidente” desde que he llegado. El primero fue el Mortadelo que se abalanzó sobre mi en la calle Mercadet, al más puro estilo Pepe le Pew. Si es que a eso se le puede llamar accidente. Mi sobresalto, al menos, fue mayúsculo. El segundo fue el cabezazo que me di tumbándome en el sofá con… Esto ya lo explicaré en un capítulo aparte, so perras. Creo que aun tengo el chichón.


Pero nada comparado a mi súbito encuentro con el trotoir parisino. Esa especie de canalones traicioneros de las aceras de esta ciudad. Así debió morir Stiv Bators, seguro que no estaba drogado, sino que tropezó y tuvo menos suerte que yo. De todos modos, creo que solo me vio una chica que llevaba un bebé en brazos y que me miro con cierta compasión…



Bonjour, Tristesse, 14 de julio


















Oh, la grandeurrrr



El día de la fiesta nacional fue el único día triste que he tenido desde que llegué a Paris. El único día que sentí el peso de la soledad. El único en el que me sentí abandonada. Aun así, no quería quejarme después de haberme lanzado de cabeza a experiencias que no tenían por qué salir bien. Así pues, decidí regalarme una buena cena en un lugar tranquilo, casi vacío. Ese día, por la calle solo veías a militares y turistas igual de perdidos. Los parisinos habían desaparecido. Yo misma, lo había hecho en la víspera (casi de forma involuntaria), fui a un lugar llamado Richeville y no volví hasta la mañana. Comí con Hervé, me desahogué un poco con él, fui a ver La Panthere Rose, con un profundo dolor de cervicales. Paseé desde el 9ème hasta el 6ème y al final me detuve en la plaza Saint Georges, en la terraza de un restaurante griego. El momento del día que decidí que ese día tenia que ser tan bueno como cualquier otro. La lección de que la felicidad de uno no depende de los otros ya la aprendí hace un buen rato. Con todo, hay cosas que nunca dejaran de dolerme, porque lo mucho o poco que haya aprendido tampoco me ha hecho de piedra.

La cena no me sentó muy bien. Tenia la regla y tuve que volver a casa y perderme los fuegos artificiales de la Tour Eiffel. Pero… Desde la ventana de esta buhardilla de Montmartre, hay una vista esplendida y pude ver a lo lejos los fuegos de alguna parte de la Banlieu. Me fui a dormir tranquila, con otra lección que también aprendí hace tiempo, una mala noche la tiene cualquiera.